Algunos consejos para mejorar nuestra enseñanza

Hace tiempo que he estado pensando en lo qué hace a un profesor exitoso. He leído cantidad de artículos al respecto, blogs y sobre todo, he entrevistado a aquellos profesores que considero exitosos. Estas son algunas de las cosas que ellos hacen distinto.

 

profesores felices

 

  1. Los maestros exitosos esperan que sus estudiantes tengan éxito

Este concepto es similar para los padres también. Los estudiantes necesitan que alguien crea en ellos. Necesitan a alguien más sabio y mayor tenga fe en sus habilidades. Que alguien tenga altas expectativas y luego cree un ambiente donde también se vale fallar. Esto motivará a tus estudiantes a seguir intentándolo hasta que logren alcanzar las expectativas.

  1. Los maestros exitosos tienen un muy buen sentido del humor

El humor y el ingenio dejan una profunda impresión. Reduce el estrés y la frustración y le da la oportunidad a la gente de mirar su situación desde otro punto de vista. Si entrevistas a mil estudiantes a sobre sus maestros preferidos, te apuesto que el 95% tenían un maravilloso sentido del Impr..

  1. Los profesores esquistosos usan los halagos de forma auténtica

Los estudiantes necesitan motivación, es cierto, pero verdadera motivación. No sirve de nada halagar su trabajo si sabes que están presentando el 50% de lo que realmente son capaces de hacer. No quieres crear un ambiente donde no haya valoración y reconocimiento; debes crear uno donde los halagos aprecien su valor, sus habilidades y les ayuden a ver, reconocer y pulir sus talentos.

 

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  1. Los maestros exitosos saben tomar riesgos

Hay un dicho que reza: Aquellos que van un poco más lejos son los que saben qué tan lejos se puede llegar. Tomar riesgos es una parte fundamental de la fórmula del éxito. Tus estudiantes necesitan verte intentar cosas nuevas y observarán detenidamente cómo manejas el fracaso de tus decisiones. Esto resulta tan importante como los contenidos que les estás enseñando.

  1. Los maestros exitosos son consistentes

La consistencia no debe ser confundida con la acumulación. La consistencia significa que cumplirás con lo que dices que harás, no cambias tus reglas dependiendo de tu humor, y tus estudiantes pueden depender de ti cuando te necesiten. Los profesores que están atorados en sus viejos métodos, pueden presumir de ser consistencia, cuando en realidad es necedad disfrazada de astucia.

 

Retroalimentación y evaluación no son lo mismo

En el extremo afilado de la educación, evaluación y retroalimentación, frecuentemente se fusionan, lo cual no resulta de mucha ayuda. Claramente ambos procesos se relacionan y están conectados – dar retroalimentación, sin haber hecho antes algún tipo de evaluación es quizá imposible en un sentido significativo y muchas evaluaciones resultarán en una forma de retroalimentación que se da o recibe – pero no son lo mismo.

educación retroalimentación

Vale la pena dar unas definiciones simples:

Evaluación: Es el proceso de juzgar o decidir la cantidad, valor, cualidad o importancia de algo.

Retroalimentación: Es información que se da en la cantidad, valor, calidad o importancia de aquello que está siendo juzgado o medido.

Evaluar la actuación de los estudiantes es un asunto complejo. Puede parecer obvio que podríamos simplemente preguntarle a nuestros estudiantes lo que han aprendido, pero, ¿cómo sabemos que estamos haciendo las preguntas correctas? Nuestras preguntas, frecuentemente dan pie para que los alumnos den respuestas particulares y no es probable que revelen lo que verdaderamente han aprendido. Cualquier inferencia que hagamos a cerca de qué o si los estudiantes han aprendido, tienen la probabilidad de fracasar, a menos que tengamos un trabajo del conocimiento decente sobre confiabilidad y validez.

Validez, nos hace cuestionarnos si es que estamos midiendo las cosas que afirmamos estar midiendo y si las interpretaciones que hacemos de las calificaciones de los exámenes de los estudiantes y las decisiones que hacemos subsecuentemente son razonables.

Validez representa el alcance al que una medida es permanece igual cuando diferentes estudiantes son evaluados por distintos profesores, o si los mismos estudiantes se les dieran las mismas evaluaciones en ocasiones distintas.

retroalimentación educación

Esta es una enorme simplificación del tema: hay mucho más.

La retroalimentación tiende a ser mejor entendido que la evaluación, pero todavía hay mucho que podemos aprender de las diferencias entre ambas. Asumiendo que las evaluaciones que hemos hecho son confiables y las inferencias válidas, entonces estamos en posición de dar retroalimentación. Claro está que solamente porque damos alguna retroalimentación útil, esto no quiere decir que la comunicaremos en forma tal que los estudiantes entiendan cómo usarla o decidan usarla en caso de que la hayan entendido. Sin embargo, dar retroalimentación basada en evaluaciones no confiables e inferencias inválidas puede ser desastroso. En el mejor de los caso será ignorada, pero si los estudiantes deciden tomar esa retroalimentación seriamente pude que intenten mejorar algo que no necesita ser cambiado, o más probablemente, no cambiarán algún aspecto de su trabajo que sí necesita ser mejorado.

 

¿Cómo podemos inspirar a los mejores y más brillantes para que se conviertan en educadores?

En países como Finlandia, Singapur y Corea del Sur, los profesores son reclutados de entre los graduados mejor calificados, están muy bien entrenados, son muy respetados y tienen sueldos muy altos. Pero ese no es el caso de todos los países. En E.U., por ejemplo, sólo el 23% de los profesores nuevos, salieron de la carrera entre los tres primeros de su clase y sólo el 14% están en escuelas con niveles de pobreza altos, donde la dificultad para atraer y retener profesores talentosos es particularmente complejo. Si los países verdaderamente quieren atraer al mejor talento para educar a sus estudiantes, claramente tienen que mejorar el valor de sus propuestas a los candidatos potenciales.

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Nuestros Global Teacher Bloggers, son pioneros e innovadores en campos tales como la integración de tecnología, tutoría en matemáticas, educación de educación especial, ciencia y equidad de género. Han fundado escuelas, escrito programas, y guiado clases en trece países distintos que se extienden a lo largo de cada continente habitado de la tierra. Estos profesores empoderan y enriquecen las vidas de jóvenes casi con cualquier tipo de antecedentes.

Entonces, ¿cómo podemos inspirar a los mejores y más brillantes, para que se conviertan en educadores? La respuesta corta a nuestra respuesta llega desde Sierra Lona con Miriam Mason-Sesay, quien dice que: hay que involucrar a nuestra gente joven paradigma. Si el éxito se define en términos de ser humano; si el éxito se define en términos de la cantidad de gente a la que he impactado de forma positiva, con mi forma de ser y en el cómo me relaciono con ellos; si el éxito se define en términos de, he contribuido para crear un mundo mejor, con mi forma de tratar a los demás y de vivir mi vida, entonces, existe una emoción de ser parte de una profesión donde en verdad podemos cambiar las oportunidades de vida de cientos de jóvenes.

Maarti Rossi ofrece una mirada crucial a esta pregunta, siendo de Finlandia, el país con los mejores maestros del mundo. Ella piensa que todo se reduce a un simple concepto: respeto hacia la profesión, flexibilidad en los programas, un alto nivel de educación en los profesores y autonomía en los métodos de enseñanza. En Finlandia, no hay inspectores de escuelas ni se aplican exámenes. Se confía en la capacidad de los maestros para observar y evaluar a sus estudiantes. Yo diseño mis propios exámenes o con uno de mis colegas. No dejamos mucha tarea, dice Maarti.

“Dentro de las escuelas con más retos y obstáculos, podemos encontrar educadores, cuyo amor por lo que hacen puede ser infeccioso porque ven el valor de impactar la vida de los niños”, dice Nadia López, quien trabaja en una de las escuelas con más bajo nivel económico en Nueva York, donde lograr reclutar y mantener excelentes profesores es muy difícil.

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Pauline Hawkins escribió: los profesores estadounidenses son los chivos expiatorios de todo lo que va mal en la sociedad. Entonces, ¿cómo propone Pauline que construyamos un respeto para la profesión de docente? El primer paso en su proceso de pasos múltiples es: deshacernos del rídiculo sistema de evaluación, el cual se basa en un sistema de medición por medio de exámenes.

Rashmi Kathuria, de India dice: enseñar no es solamente un trabajo de 8:00 am a 3:00 pm. Es un trabajo que consume mucho tiempo, incluso después de las horas de escuela. Cuando los profesores se van a casa, generalmente no llegan a relajarse, preparan las clases, corrigen y siguen preparando futuras lecciones.

Los Top Global Teacher Bloggers, es una serie mensual, donde los educadores alrededor del mundo, comparten su experiencia. Es una plataforma que propaga las voces de la gente más indispensable de nuestras instituciones educativas, los maestros.

 

Desarrollando una mentalidad que toma riesgos y es más flexible.

Una mentalidad que toma riesgos y es más flexible, es infinitamente preferible, a una que se mantiene fija, porque la primera beneficiará a los más exigentes en el ámbito educacional: los aprendices de educadores, colegas, sus familias, la comunidad, el campo de educación y por supuesto, al educador mismo.

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La mentalidad se define como un conjunto de suposiciones, métodos o nociones de una o más personas o grupos de personas, que están tan establecidos que crean un incentivo poderoso dentro de estas personas o grupos, para continuar adoptando o aceptando comportamientos anteriores, elecciones o herramientas.

Dado el clima en el sistema de educación actual, sistema que se basa sobre todo en la responsabilidad, programas fijos y enseñar lo enseñado, demasiados profesores han desarrollado una mentalidad fija. Muchos educadores se sienten forzados a entrar en un paradigma de enseñanza, donde se sienten sujetos a prácticas de enseñanza que están fuera de su control. Por lo tanto, cuando se les pide que se involucren en un proceso de crecimiento y desarrollo continuo, muchos afirman: No tengo el tiempo suficiente, necesito enseñarles para el examen, puedo perder el control de mi clase, siempre tengo logros con mi manera de hacer las cosas.

Lo que pasa demasiado seguido, es que dadas estas restricciones, los educadores desarrollan sentimientos de impotencia. Esto lleva al desarrollo de creencias, como la de que no tienen libertad para tomar riesgos, ni de intentar cosas nuevas en sus clases. Es un mito que operemos bajo un conjunto de restricciones burocráticas. En realidad los profesores tienen mucha autonomía en el trabajo que eligen hacer dentro de sus clases. En muchos casos es nuestra cultura, la que impone esas restricciones. Para los maestros que están intentando nuevas prácticas y pedagogía es riesgoso y ambas, nuestra cultura y nuestra dependencia a la jerarquía, proveen las barreras ideales para que se pueda dar un cambio. Como Pongo señaló hace muchos años: hemos topado con el enemigo y somos nosotros. En lugar de esta mentalidad fija y paralizadora, los educadores deben enfocarse en tener una mentalidad capaz de tomar riesgos y ser flexible. Me gustaría que los profesores encontraran algo que indique su disposición de continuar evolucionando y mejorando sus habilidades profesionales.

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La importancia de reconocer las emociones para lograr un mejor aprendizaje

“Si alguna vez te has sentido estresado entre el momento en que te levantas y llegas a dar clase, levanta la mano”

Hace una semana iniciamos un entrenamiento dentro de nuestra escuela y cada sesión iniciaba con esta frase. Cuando los estudiantes levantan sus manos y miran a su alrededor y descubren que tanto la directora como sus maestros y otros estudiantes también han levantado la mano, se crea un momento de pertenencia y validación. Al admitir que los profesores también pueden tener un mal día (sorpresa, no son máquinas) días emocionalmente complicados, días felices y días cansados, los estudiantes comienzan a ver a sus maestros como humanos y pueden relacionarse de mejor forma con ellos.

 

educación y emociones

Al lograr que los estudiantes compartan su propios estados emocionales, como estrés, tristeza o emoción, los profesores pueden hacer una lectura de dónde se encuentra ese estudiante y qué tan propicio o no, es ese estado para el aprendizaje. Por ejemplo, un estudiante que no ha desayunado y salió de su casa luego de haber discutido con alguno de sus padres, puede que necesite un poco de tiempo adicional para lidiar con sus emociones, puede hacerlo con una caminata, bailando o simplemente hablándolo, antes de comenzar a trabajar. Esto beneficia a toda la clase, porque es probable que ese estudiante distraiga menos a sus compañeros, que no genere antagonismos en situaciones negativas o se ponga desafiante o impertinente frente a todos sus compañeros.

Rituales diarios

Tanto los estudiantes como los profesores estarán de acuerdo en que el estrés nos alcanza a todos. Por eso es importante introducir un aprendizaje social/emocional, dentro de los salones de clase y los lugares de trabajo, en pocas palabras, esto se pude hacer con creativas prácticas cortas, de alto impacto. Prácticas que debemos hacer todos los días y no hasta que la necesidad de hacerlo se presente.

Hay muchas actividades que se pueden hacer rituales pequeños cada día, como comenzar la clase con un baile que ayude a los alumnos a despertar, a cargar energía y luego terminar con ejercicios que los calmen, que les ayuden a reconocer las emociones con las que llegaron a la clase y puedan hablar de ellas con el grupo, esto además de relajarlos, los acerca.

Existe una organización llamado Move This World (MTW) que tiene ideas grandiosas, puedes consultar su página en Internet. Ellos se dedican a crear dinámicas para que tanto los alumnos como los maestros y los padres de familia trabajen sus emociones tanto de forma individual como comunitaria.

Hace poco tuve la oportunidad de asistir durante todo un día a una sesión que dirigió Anya Warburg en Nueva York. Ella y su equipo nos guiaron a través de todo un día de prácticas que eran instantáneamente aplicables no solamente en los salones de clase, sino también en juntas o conferencias. Es difícil describir en palabras, lo significativas que fueron estas interacciones. Creamos danzas, poesía y estatuas humanas. Aplaudimos, vitoreamos y gritamos todos juntos. Los asistentes nos abrimos y hablamos acerca de nuestras vidas y compartimos historias profundas acerca de la pasión que sentimos por nuestros estudiantes y la enseñanza. Las prácticas creativas eran seguras; nunca sentimos que hubiera un riesgo de fallar. Muchos de los asistentes eran profesores locales que querían mejorar sus clases. Muchos de ellos hablaron de ser líderes del cambio dentro de sus instituciones, porque este tipo de prácticas construyen una nueva cultura de conciencia, reflexión y conexión.

 

educación y aprendizaje

Una de las últimas actividades que realizamos, fue pretender que éramos uno de nuestros estudiantes problema, treinta años en el futuro, como si verdaderamente hubieran logrando maximizar su potencial.

El poder que da visualizar lo que tomaría ayudar a ese estudiante a dar el salto, personificar la acción y hablar en su favor -no puedo ni comenzar a describir la lluvia de emociones que cada uno de los profesores sintió, cuando se dieron cuenta del papel que juegan al ayudar a ese estudiante problema a ver y reconocer su verdadero potencial-, nos hizo sentir con más poder para lograr un impacto en la vida de nuestros alumnos y en las de la gente que conocemos.

 

La clave para motivar a los estudiantes

Es fundamental que tus estudiantes sepan que te importan y que te preocupas por ellos.
Es importante que sepan que cuentan contigo.
Es muy importante que sepan que quieres lo mejor para ellos.
Esto no es cualquier cosa.
Los estudiantes que crean todo lo anterior de su maestro, tendrán un profesor mucho más efectivo, que aquel maestro que no es considerado así por sus alumnos.

alumnos motivados
Esto lo hace todo mucho más sencillo: escuchar, estar atento, comportarse, madurar, ser independientes…
Muy pocas áreas de desarrollo social y académico, quedan intocadas por tu habilidad de comunicación con tus estudiantes. Pero sí hay un área que resulta la más beneficiada con todo esto, es un área con la que muchos profesores luchan. Es también uno de los campos más malentendidos, incluso, o especialmente por las escuelas encargadas de entrenar a los maestros. Esta área es la motivación.
El sólo saber que lo que más te importa es su bienestar, hace que los estudiantes confíen en ti y crean lo que digas. Logra que se involucren con tu visión para la clase.Lo repito, esto no es cualquier cosa, porque cuando los estudiantes creen que tus palabras son verdaderas, verdaderamente significan algo para ellos.
“Cree en ti mismo.”
“Puedes lograr esto.”
“Posees todo lo necesario para tener éxito.”
“Has hecho un buen trabajo.”


Cuando viene de alguien en quien confían y a quien admiran, las palabras correctas, pronunciadas en el momento justo, pueden provocar un incendio, incluso en el más apático de los estudiantes. Cuando son precedidas por una clase clara y bien explicada, y la expectativa de que el trabajo independiente realmente significa independiente, pueden transformar a una clase completa.
Sin embargo, existe otro ingrediente clave. Es uno que pone a muchos profesores algo nerviosos, un ingrediente que muy pocos se sienten capaces de mencionar entre sus compañeros. Es el siguiente: tienes que estar dispuesto a permitir que tus estudiantes fallen.
Así es, tus estudiantes tienen que saber que tú no vas a hacer una pizca del trabajos que a les corresponde a ellos. No vas a enseñar lo mismo una y otra vez. No vas a apapacharlos durante sus deberes. No vas a pretender que el trabajo inadecuado es aceptable, solamente para que un estudiante pueda pasar.
Tienen que tener muy claro que están verdaderamente solos. Tienen que ser concientes de que sin esfuerzo y compromiso con su trabajo, pueden desplomarse.

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En los círculos de la educación hay una cierta reticencia a permitir que los estudiantes aprendan lecciones duras. Se ha convertido en una cuestión de honor, y de expectativas, que los maestros hagan más y sean más para sus estudiantes. Los administradores apoyan esto. La corriente actual de enseñanza acoge este concepto por completo. Pero es un desastre, tanto para los estudiantes como para los profesores. Mina la motivación de los alumnos. Los llena de aburrimiento e indiferencia. Los despoja de toda seguridad en sí mismos.
Es también una de las razones principales, por las cuales los profesores están estresados, exhaustos y buscando un cambio de carrera. Lo único que los estudiantes aprenden de un maestro que no los deja fallar, es indefensión. La única cosa que aprenden es que ellos solos no pueden.
Cuando hay un prospecto de fracaso, cuando existe un peligro verdadero de ser vencido, los estudiantes sienten el satisfactorio peso de la responsabilidad. Les da dirección, los reta, los llena de energía, responsabilidad, determinación y entusiasmo.
Cuando hay algo en la cuerda floja, sus motores motivacionales se encienden. Sus ojos brillan y sus espíritus se elevan. Desarrollan agallas y la mentalidad de que pueden mejorar en cualquier cosa si trabajan en ello. Esto es verdadera motivación. Nace de lecciones vibrantes y cautivadoras, enseñanzas claras y el hecho de que la responsabilidad sea totalmente del alumno y no de los profesores. Nace de un profesor que comunica a sus alumnos un amor incondicional. Nace del darle la bienvenida a la carga, a la independencia verdadera, y a la posibilidad real de fracaso.

¿Es que los estudiantes que eligen el aprendizaje autodirigido tienen mentores, guías e instructores?

Aquellos que no están familiarizados con el aprendizaje autodirigido, algunas veces tienen un estereotipo de lo que significa ser un aprendiz autodirigido. Uno de ellos es el de el estudiante solitario e independiente que hace todo a su manera. Depende sólo de sí mismo, sin apoyarse en maestros u otro tipo de instructores. Sin embargo, en mi estudio sobre el aprendizaje autodirigido, eso tiende estar muy lejos de la realidad. De hecho, muchos aprendices autodirigidos buscan guías y mentores en su búsqueda de conocimientos nuevos. Ellos son dueños del aprendizaje, pero buscan mentores y guías para lograr sus metas.

Este tipo de aprendizaje no es un aprendizaje solitario, ni anarquista, ni anti-profesores y tampoco es un egoísta. Al menos esa no es la visión de los que abogan por el aprendizaje autodirigido. Lo que lo hace diferente es que el aprendiz, no el profesor, ni la autoridad, se apropia de lo que quiere aprender, del por qué lo quiere aprender y del cómo lo quiere aprender. Nace de la convicción de que enseñar autosuficiencia y autodisciplina se hace de forma efectiva al crear un contexto donde uno puede practicar la autodisciplina y ser cada vez más autosuficiente.

aprendizaje autodirigido

Por tanto, crecer como un autodidacta, frecuentemente involucra el desarrollar una comprensión más profunda de lo que significa encontrar y aprender de instructores, mentores y otros guías.

Es interesante que muchos de estos contextos de aprendizaje, tienen tradiciones y prácticas muy ricas asociadas a la retroalimentación personalizada y frecuente. A mi me encanta ver este tipo de relación, cuando mi hijo va a su clase de Karate. Comienzan por sentarse en el piso en una forma muy estructurada, pero esto es porque cuando te sientas importa, cómo te sientas importa, cómo te vistes importa. El profesor está al frente y comienza la clase de forma parecida todos los días; los lleva a través de una serie de ejercicios, los estudiantes imitan lo que el profesor hace, sin embargo el profesor los esta observando atentamente y dando casi todas las instrucciones y correcciones de forma individual y no de modo grupal.

Los estudiantes deben concentrarse. Se concentran en las indicaciones del maestro, pero al mismo tiempo ponen mucha atención en lo que están haciendo. Se están involucrando en un tipo de práctica profunda, enfocada y deliberada. Algunas veces el profesor llama a alguien para que lleve acabo uno de los ejercicios al frente, los otros lo observan y aprenden. El profesor está casi completamente enfocado en ese estudiante, dándole toda la instrucción y corrección necesarios. Si alguien requiere de más ayuda, esa persona es colocada en el fondo del salón, para que trabaje con otro maestro, practicando incluso más mientras la clase progresa. Aquí no se juzga a nadie, ni hay vergüenza, es sólo parte del proceso. Es un método sobreentendido para mejorar y lograr llegar a las metas.

Considerando un contexto así, no parece muy autodirigido, de hecho entra más en la categoría del profesor que dirige el aprendizaje; sin embargo, cuando lo miramos atentamente, es un aprendizaje increíblemente personalizado y cada persona es retada a desarrollar una capacidad de crecimiento y autocorrección. Cuando veo a mi hijo practicando en casa, se hace auto-correcciones constantemente, no al final, sino en cada movimiento. Unos cuantos meses después de haber empezado en Karate, que comenzó a pensar y hablar con más precisión acerca de sus movimientos que de cualquier otro tema de su vida. Su comprensión de la práctica deliberada ha mejorado sorprendentemente. Su capacidad de concentración ha aumentado; en otras palabras, en este contexto donde un maestro dirige, él está desarrollando habilidades de crítica para auto-dirigirse.

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Sin embargo, esto es algo que él eligió. No lo forzamos a regresar a clase, él quiere hacerlo, esto le pertenece y esto hace que logre un conjunto de metas personales. Esto es lo que sucede con todos nosotros cuando crecemos como aprendices auto-dirigidos. Nos ponemos metas personales, exploramos nuestras opciones de aprendizaje (incluyendo contextos más estructurados), medimos los beneficios y limitaciones de nuestras opciones y elegimos aquellas que creemos que nos ayudarán más a lograr nuestros propósitos.

Todos podemos aprender de los demás, algunas veces de colegas, de gente que ha viajado más lejos en a través de camino específico, etc., esto es igual para un aprendiz auto-dirigido. De hecho el aprendiz auto-dirigido que se siente seguro de sí mismo, es capaz de ver que las opciones son mucho más extensas de lo que podemos imaginar. Por tanto, los aprendices auto-dirigidos, están abiertos a innumerables posibilidades de profesores, mentores, instructores y guías, en su búsqueda por aprender y experimentar nuevos conocimientos.

 

Descubriendo el aprendizaje a nivel tribal

Los humanos tenemos una diversidad cultural sobresaliente. Distintos grupos, llamémoslos tribus, tienen distinta organización política, económica, usan tecnologías diversas, tienen diferentes religiones y creencias, etc. La explicación de esta gran diversidad, normalmente entra dentro de una de estas dos categorías:

  1. Los humanos hemos ocupado y habitamos en casi todas partes del mundo, la variedad de comportamientos en las distintas tribus, se debe a la diversidad ambiental y el hecho de que los humanos somos bastante buenos resolviendo problemas. Las diversas condiciones ambientales, dan como resultado distintos comportamientos, pero incluso cuando estas condiciones son similares, la gente es tan ingeniosa que logra crear soluciones diferentes a los mismo retos ambientales.
  2. Los diferentes comportamientos son resultado de las tradiciones culturales. Claro que hay algunas limitantes ambientales, la gente que vive en el desierto no pesca. La diversidad es así de grande, gracias a que los pequeños cambios son preservados con fidelidad. La gente sigue haciendo lo que la tribu siempre ha hecho.

 

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La primera premisa propone que las condiciones ambientales de un lugar, determinan el comportamiento de la tribu que lo habita. Dos premisas pueden surgir de la segunda premisa: a. las tribus que viven cerca unas de otras, tendrán un comportamiento más similar; b. Los comportamientos se conservarán a lo largo de generaciones.

Un estudio reciente trató de indagar en ambas premisas usando un enorme conjunto de datos que abarcaban unas 178 tribus del Noroeste de los Estados Unidos de América, el conjunto de datos incluía un registro 297 variables de comportamiento (prácticas religiosas, organización familiar, alimentación, etc) y 133 variables relacionadas a las condiciones ambientales (altitud, características del terreno, precipitación pluvial, flora y fauna, etc) Todos estos datos representaban las condiciones en el que se encontraba cada tribu en el momento en que se encontraron por primera vez, con los europeos.

La distancia entre tribus fue fácil de medir. Los investigadores usaron un lenguaje filogenético como representativo de filogenia cultural. Análisis de lenguajes similares dio paso a un “árbol evolutivo” de lenguas, así que la distancia entre dos de las lenguas cualquiera, en el árbol, puede medirse con el ancestro común, más reciente.

La pregunta interesante es cuál de las tres variables predice si dos tribus muestran comportamientos similares. Si el comportamiento es, sobre todo, un asunto de individuos inteligentes que se adaptan a la naturaleza local, entonces, las tribus que habitan terrenos similares deben comportarse de formas parecidas. Pero si el aprendizaje es sobre todo social, entonces las tribus que son física y/o culturalmente cercanas, deben de tender a comportarse de modos similares.
Los resultados muestran que tanto la historia cultural como la ecología, lo afectan todo. Pero la historia cultural predomina. Dentro de la historia cultural, la filogenia resultó más importante que la distancia espacial.
educación cultural

Este análisis es acerca de comportamiento de grupos, se enfoca en las cosas que más hace la gente dentro de una tribu. Pero el resultado que muestra la importancia de el aprendizaje social, debe ser una lección para aquellos de nosotros que pensamos acerca de la educación de individuos. Es fácil sorprenderse con la inteligencia de la mente humana y ver la mayor parte del desarrollo cognitivo como la mente intrépida del individuo, que explora el terreno como un pequeño científico.

Ese es ciertamente el énfasis que nos hacen muchos sicólogos. El célebre sobre el aprendizaje social de Bandura, la figura sobresaliente de Piaget que pone los descubrimientos individuales del infante en el centro del aprendizaje.
Cuando se trata de escolarización, algunas veces tenemos ese sensación similar de reverencia, por el aprendizaje que es producto de una mente individual que trabaja, más que por la simple copia de la solución de alguien más. Es verdad que sólo se logra la verdadera invención/innovación a raíz del pensamiento original. Pero es mucho más rápido y seguro copiar lo que los otros ya han hecho. Quizá esta es la razón por la cual el aprendizaje social parece ser lo que jala al aprendizaje cultural.

 

Crear pequeñas comunidades de aprendizaje con el modelo de rotación de estaciones

Cuando alguien me pregunta: ¿Cómo hacemos para arreglar la educación?, siempre enfatizo en la importancia de crear pequeñas comunidades de aprendizaje, dentro del contexto de una clase. Creo firmemente que las comunidades de aprendizaje más efectivas, son aquellas que permiten que el maestro pase más tiempo trabajando de forma individual con cada estudiante o en pequeños grupos para poder personalizar la enseñanza.

grupos dentro del aula

Las pequeñas comunidades de aprendizaje, también le dan a los estudiantes más oportunidades de trabajar de forma colaborativa y de involucrarse con una variedad de actividades que atraen a distintos modelos de aprendizaje (auditivo, visual, táctil y cenestécico). Los estudiantes se conectan con el mundo en formas distintas, por lo tanto es importante mantener una variedad de actividades y tareas para asegurarnos de que cada estudiante recibe y procesa la información en una forma que sea conveniente para él/ella.

Mi interés en el aprendizaje semipresencial y entrelazar medios de aprendizaje para incluirlos tanto dentro de la clase como en línea, estaba motivado en parte, por mi deseo de crear comunidades de aprendizaje más centradas en el estudiante dentro de mi clase. Una forma de hacerlo, para los maestros interesados en esto, es experimentar con el Modelo de Rotación de Estaciones un modelo semipresencial de aprendizaje.

 

Modelo de Rotación de Estaciones

Este modelo hace exactamente lo que su nombre sugiere, los estudiantes cambian de lugar de una estación de aprendizaje a otra ya sea con un itinerario fijo o como el profesor juzgue más adecuado. Por lo menos, una de estas estaciones debe ser una estación de aprendizaje en línea, para que lo anterior sea considerado un aprendizaje semipresencial.

Esto no es un nuevo concepto en educación, por lo tanto resulta un modelo fácil para los maestros que están cambiando de un modelo educativo tradicional a uno de aprendizaje semipresencial. Pueden usar este modelo dentro de un salón de clases, simplemente dividiendo a los estudiantes en pequeños grupos y haciéndolos rotar a través de las distintas estaciones que se establecen dentro del salón o se puede rotar a la clase entera a través de una serie de actividades de aprendizaje.

Este es un modelo muy flexible y se puede usar con casi todas las edades o temas. Mis clases generalmente están compuestas por treinta estudiantes, por lo que trato de diseñar por lo menos seis estaciones, de ese modo mis estaciones no tienen más de cinco alumnos. Mis clases duran noventa minutos, por lo que trabajan de 12 a 15 minutos en cada estación, a veces dividimos el trabajo en dos días y así tenemos tiempos más largos, entre 25 y 30 min. Me es muy útil dibujar mis estaciones en un papel y hacerme las siguientes preguntas:

trabajo en grupos

  • ¿Cuál es el objetivo de cada estación? ¿Podrán los estudiantes producir algo con esto?
  • ¿Cuánto tiempo necesita cada estudiante en cada una de las estaciones? ¿Cuánto tardarán en transitar de una a otra?
  • ¿Qué material necesitarán en cada estación? ¿Cuántos aparatos se necesitarán para la estación de aprendizaje en línea? ¿Necesitan algún programa, aplicación o software en especial?
  • Cuál será la señal para que transiten de una estación a la siguiente?
  • ¿Las instrucciones las daré en clase, se las entregaré en hojas que pondré en cada una de las estaciones o en un mini video de instrucciones en cada estación?

 

 

Como maestro, lleva más tiempo planear este tipo de lecciones, sin embargo, los beneficios rebasan por mucho al reto de hacerlo. Me encanta trabajar en pequeños grupos y poder dar tiempo de calidad a mis alumnos frente a frente; responder a sus preguntas, darles apoyo o dirigirlos hacia las fuentes en línea o de otro tipo que pueden ayudarlos. A los estudiantes les encanta la libertad de la que gozan en este modelo, porque no estoy sobre ellos y no controlo el ritmo al que aprenden. Ellos están en control de su aprendizaje, lo que es mucho más poderoso.

Como profesores, no tenemos que usar este modelo en cada lección, pero es una forma fácil de explorar los beneficios de la mezcla del aprendizaje semipresencial y la interacción cara a cara, para poder crear pequeñas comunidades de aprendizaje que se centren principalmente y sobre todo, en los estudiantes.

 

¿Puede la tecnología salvar la profesión de maestro?

Pocas personas han estudiado tan de cerca a los profesores y el arte de estudiar, como Barnett Berry lo ha hecho. Es el fundador y director ejecutivo del Centro para la Enseñanza de Calidad (Center for Teaching Quality), una organización nacional no gubernamental, que fomenta un sistema de educación pública de alta calidad para todos los estudiantes, guiada por las ideas osadas y las prácticas expertas de los profesores.

Los dos libros que ha publicado Barnett: Enseñando 2030 (Teaching 2030) y Teacherpreneurs (profesores emprendedores), enmarcan su visión osada para la profesión de educadores en el futuro. Pero, ¿será demasiado arriesgada? ¿Quizá imposible?

Hace algunas semanas, el Centro para la Enseñanza de Calidad, sacó un comunicado que fue comisionado por la Fundación Ford, a cerca de el concepto de “aprendizaje a mayor profundidad.” Barnett y su equipo, argumentan en su comunicado, que si queremos lograr un aprendizaje a mayor profundidad en las aulas, necesitamos hacer un mejor trabajos para desarrollar profesores que sean grandes guías y líderes.